EE.UU. desclasifica documentos de la dictadura argentina (El Mundo, 21 - VIII - 2002)
JUAN IGNACIO IRIGARAY. Especial para EL MUNDO.
BUENOS AIRES.- Estados Unidos dio un guiño de visto bueno a los militares de Argentina para ejecutar el golpe de Estado de 1976, que instauró la guerra sucia y acarreó la mayor carnicería humana del Cono Sur latinoamericano, con alrededor de treinta mil desaparecidos.
Así se desprende de los cuatro mil setecientos documentos desclasificados por el Departamento de Estado presentados ayer en Buenos Aires, aunque en ninguno aparece con claridad que Washington conociera detalles del alcance que tendría la matanza.
Paradójicamente, EE.UU. desnuda su papel en la dictadura, pero las fuerzas armadas locales, veintiséis años después, mantienen el pacto de silencio.
Cuando Jorge Videla y sus generales entorchados asaltaron el poder, el republicano Richard Nixon mandaba en la Casa Blanca.
Su sucesor, el demócrata Jimmy Carter, dio un vuelco a la política exterior y denunció la dictadura argentina.
En cambio, la URSS apoyó al régimen de los generales, al tiempo que, en un curioso trueque diplomático, condenaba a Augusto Pinochet y su régimen de fuerza en Chile, que por el contrario recibía el apoyo silencioso de Washington.
Más allá del rompecabezas de las relaciones internacionales, EE.UU. entregó ayer a Argentina cuatro cajas con documentos sobre violaciones de los Derechos Humanos.
La entrega había sido gestionada por la ex secretaria de Estado Madeleine Albright.
El Gobierno de George W. Bush dudó hasta el último momento sobre si convenía o no abrir estos archivos. La CIA y el Pentágono no secundaron al Departamento de Estado, que finalmente recibió la aprobación de su responsable, Colin Powell.
Los papeles demostrarían, según ha trascendido, que el Gobierno de Nixon mantenía conexiones fluidas con los militares durante los preparativos del golpe contra el Gobierno de María Martínez, viuda de Perón.
Los documentos desclasificados son copias de las comunicaciones que la embajada de EE.UU. fue enviando al Departamento de Estado entre 1976 y 1983.
Esperanza
Ayer, fueron las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) quienes recibieron la documentación junto al Ministerio de Exteriores.
"Van a servir para tener un mayor conocimiento de nuestra Historia y aportar elementos de prueba a las causas judiciales abiertas y por abrirse", consideró Horacio Verbitsky, periodista y presidente del CELS.
El plan de los organismos de Derechos Humanos es desentrañar la información contenida en los documentos.
Las Abuelas de Plaza de Mayo están ilusionadas con que les ayuden a encontrar a los trescientos nietos que permanecen secuestrados por los represores.
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